Lectores de buen gusto

miércoles, 12 de junio de 2013

Relaciones a distancia.

Fue mi primer amor y el único por ahora, quizás el único durante lo que me queda de vida. Nunca tuvimos una historia bonita, nunca fue una relación normal. Nunca fue perfecto, pero al menos fue.
Pasó el tiempo y entonces comprendí que había precios que pagar por estar con él, precios que no estaba dispuesta a pagar.
Nunca soporté el hecho de estar tan alejada de él, de amarlo y no poder verlo. Supongo que eso me asustó, me aterraba el hecho de crear planes junto a él, planes y sueños que sólo se quedarían en eso.
El miedo siempre formo parte de nuestra relación, me daba miedo todo. Perder mi vida real por una relación a distancia.
Pero lo que terminé perdiendo fue a él. Y junto a él, se fue mi vida, me fui yo, me perdí yo misma. 
Siempre me iba, te dejaba de la nada, sin una explicación por que creía que eso era lo que yo quería, pero no. Ahora lo sé, porque hubo muchas noches en las que me quede dormida llorando, porque sabía que te habías alejado, que no sólo nos separan kilómetros, yo misma nos separé y tendré que vivir con eso el resto de mis días. Hoy estoy segura de algo, la manera de contar nuestra historia es diferente.

Queja multitudinaria.

Si algunos hombres pensaran más con la cabeza y no con su órgano reproductor. Si algunas mujeres mostraran su sonrisa y no su trasero. Si los adultos pensaran como niños. Si la gente no te juzgara por tus apariencias. Entonces, sólo en ese entonces, la vida sería mucho mejor.

Realidades sufridas


Lo más horrible de sufrir por la persona equivocada, es que a la persona indicada, no le entregas todo de ti, por miedo a volver a sufrir.

Con el tiempo he aprendido que eso del destino es un timo.
Algunas personas están destinadas a enamorarse, 
pero eso no quiere decir que sus destinos sean
estar juntos para siempre.
Dicen que no debes arrepentirte de un recuerdo que te trae sonrisas. Pero cuando te recuerdo me arrepiento de cada segundo que malgasté en ti. Y esos estúpidos recuerdos pueden traerme todas las sonrisas que quieras pero no va a cambiar que me decepcionaste.
Nunca te deje de querer,
sólo deje de insistir.

No representas nada para mí.

Fue inesperado. 
Él llego en el momento equivocado, cuando nadie lo esperaba, cuando todos lo habíamos olvidado.
Después de tanto tiempo, ¿quién eres ahora? Tú forma de hablar, de vestir, tu comportamiento... en todo has cambiado, no eres el mismo.
Pero sigues siendo un problema, como la primera vez en que te conocí, tu mirada maliciosa, eso es lo único que no puedes ocultar, tu mirada te delata, estás fingiendo ser quien no eres, ¿verdad? 
¿Quieres pintar maravillas? Pues querido, ¿puedes volver al lugar de donde has venido? no te quiero aquí.

domingo, 26 de mayo de 2013

Dejando ir.

Al parecer ya no existes, aunque de por sí el recuerdo me persigue. 
Supongo que es esa tendencia a sufrir que tenemos los seres humanos; porque jamás me enamoré de ti. Ahora que soy feliz, me parece insólito que las asocie contigo, con ese pasado oscuro que me persigue; y como tú, nadie. Insensible mentiroso. 
Puede que me este dejando dominar por el resentimiento, lo dejaré en duda. Además, ¿no querría venganza si fuese este sentimiento el que me domina? Y no, no quiero nada. A veces deseo olvidar o dejar en algún lugar lejano todo de nosotros. Quizá, en el fondo, sólo deseo restregarte lo que otra persona ha logrado conmigo o por mí. 
Es cierto, ya no debería importarme, no vale la pena, lo que no quiere decir que nosotros hayamos clasificado en ese cuadro, valió la pena, todo lo vale, por último para aprender.