Soy el tipo de amiga que te ayudaría hasta esconder un cadáver, pero si me traicionas, recuerda: sé cómo esconder un cadáver.
Ella era como la luna. Parte de ella siempre estaba escondida.
¿Qué tiene la lluvia que nos deja sin remedio? La lluvia es un arma de doble filo. Cuando no la sientes, es la perdición. Te pone triste y aveces devastado, pero todo se basa en saber como tratarla. A la lluvia se le mira con los ojos cerrados y el corazón bien abierto. Hay que dejarla caer desde los párpados hasta los talones y sentir como se nos escapa entre los dedos… casi como el amor. Entonces la lluvia nos hace sonreír.
He renunciado a la tentación y me he deshecho de las llamas, he resurgido de las cenizas pero mis miedos no han desaparecido. Sigo temiendo a la muerte, sigo temiendo al paso de los años, a la volatilidad del mundo. Y los miedos me afectan, me hacen daño y no puedo cambiarlo. A veces intento recordar cuán fácil era vivir en un mundo en el que, a diferencia de la gran mayoría de la gente, no temía a la muerte. Pero sé que tan solo era una falacia, porque lo cierto es que no dejé de tener miedo, solo trasladé mi miedo a otros aspectos de mi vida y resultó ser todo mucho más difícil. No es fácil convivir con tus miedos. Soy una persona extremadamente sensible, todo me afecta en exceso y a veces lloro sin motivo. Pero también sonrío sin motivo por el simple hecho de que, a pesar de mis miedos, estoy satisfecha con lo tengo.
Tengo miedos, inseguridades, culpas, complejos, dudas, ideas algo retorcidas. Cometo errores, me envuelvo en problemas, tengo sentimientos algo negativos, y muchas cosas más... pero creo que eso me hace ser yo y no pienso cambiarlo.